
Casi siempre que decides emprender un camino o seguir una senda, has de ser precavido e incluir entre tus bártulos un mapa; en él no pueden faltar alfileres que te sirvan para ir marcando el itinerario. Decidí desde hace algunos años (pocos) recorrer las latitudes que ofrece el
mundopoesía; que como es sabido, está preñado de horizontes amplios y empedrados. Que no me sorprenda, entonces, que mi ritmo sea bastante tranquilo cuando quiero sentir el suelo bajo mis pies. Personalmente no me extraño de ir encontrándome gente común y sencilla en este mundo, con el apéndice añadido del talento:
Artesanos de la palabra*, magos de la imagen, entusiastas del arte todos. Quizá con el resquemor de no haber añadido algún alfiler más al mapa, porque sabes lo que dan de sí dos pies, prefieres escoger. Esta vez fueron cuatro días de fabulosos encuentros. Destinos previamente marcados y cuidadosamente elegidos.
Un miércoles, por ejemplo, con un cielo azul intenso vas en buscas de libélulas. Una vez soñé que me encontraría con la reina de todas ellas. Y se cumplió. Allí estaba, tremenda, con los ojos vendados. Al ritmo frenético de las fotografías. Escupiendo versos de manos arrugadas que acariciaban pájaros enjaulados, apareándose, a veces con Sexton, a veces Pizarnik, en la Librería Arrebato de olor a libro viejo. El encuentro fue con Laura Rosal que, además de ser una prestigiadora con la fotografía, hace juegos sin truco con las palabras. Presentaba “También mis ojos” (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2010). Y por allí más caminantes: José Naveiras, Sonia, y Nuria Ruiz Viñaspre presentando el evento; vi a Gio Collazos, Luna Miguel, Matías Candeira. Me ausenté pronto. Una retirada a tiempo, nunca es una derrota; quedaba un jueves, un viernes y un sábado por conocer. Lavapiés, Fnac Callao y la traca final del Casino Rock Bar en Esquivias (Toledo); Al Otro Lado del Espejo, Generación Blogger y el Destroyer. Cualquier día el Tapas y Fotos de Lavapiés, recoge el misticismo de los lugares míticos de noche de vino y literatura -la poesía, el cuento, la risa- de referencia obligada al espíritu de la amistad. Aquí me tocó ejercer de anfitrión, con el beneplácito de Miguelo, con el calor de hoguera de uno de los A.B.S, el más lúcido, Bolo García, a la luz de los compañeros de inquietudes, Rosa Naveiras, Reyes Monje, Luis Morales, Esteban Gutiérrez y José Naveiras; parte amplia de los hiladores que hacen posible Al Otro Lado del Espejo. Es Jueves y la niña cumple un año, tiene más de un diente y ha empezado a masticar. Nos salió, además de guapa, adelantada. Para celebrarlo nos acompañaron la troupe de Getafe (aquí hago el inciso con la injusticia de no nombrarlos a todos, porque, uno en estado de éxtasis tiende a olvidar, aunque sus caras ya me son más que familiares, olvido sus nombres. I sorry) Susana Obrero, que nos leyó la más maravillosa guarrería jamás escrita, Andrés Portillo; también brindaron con nosotros Mario Crespo y Miram (qué chica más maja, oyes), Javi Serrano, Gio Collazos, Raúl Campoy & cia , Silvi Orión, Paco Sevilla, A. Román, Chema Barredo, Elena García, Sagrario del Peral, Federico Romero y su mujer, y una montaña nueva de amigos más, que nos regalaron una y otra vez el aplauso, la sonrisa; todo muestras de cariño de gente desprendida. La TV Lavapiés, quería más. Esteban y Naveiras, todavía les quedaba fuerzas, así que ellos fueron los encargados en abrocharle los botones al show.
El viernes amanece gris, y leo en El Cultural: “La dictadura del bloguetariado” ; a veces me gusta como suena lo intelectual, pero no el ritmo de los creadores de opinión, y me gustaría más que tanto erudito se bajase de los cielos a escuchar la música de los ignorantes, de los que por costumbre –según las palomas- desafinamos, y escuchase, también, que la fuerza dominante en la red es un conjunto bastante más amplio en melodías que de lo que se piensa; valga la esperada y prejuzgada “Las maneras de recogerse el pelo. Generación Bloguer” (Bartleby, 2010) de ejemplo; porque sirve, porque la puerta quedó abierta para que otros, si tienen las orejas afiladas, y quieran aplicar el oído, puedan seguir proponiendo. No se me escapa lo que presencié ese mismo viernes por la tarde, a eso de las siete -ya había salido el sol, no obstante, mi buzón de correos tenía un brillo más especial de lo que acostumbra, no era para menos, venía desde Avilés “Fantasías de un cuerpo postrado” de Luis Miguel Rabanal, con ilustraciones de Juan Carlos Mestre, tesoro este, que compartiré, con vosotros, en unos días-. Comencé la ruta en Noviciado acompañado del Kebran, Rafa Sarmentero y Bárbara Butragueño, y antes de llegar la Fnac de Callao parada obligada para el refresco, en el Palentino de la calle Pez; hacía sol, y más calor esperaba un poco después, a las siete; siete de las treces hijas de "La maneras de recogerse el pelo. Generación Bolgger" : Isabel Bono, Ana Pérez Cañamares, Déborah Vukušić , Inma Luna, Lola Lugo, Cristina Morano y Silvia Oviedo; más una, Patty de Frutos y su habilidad de realizar cosas extraordinarias; más otra, Olaia Pazos, la guinda de todos los pasteles y , todas ellas, de la mano del chico tatuado, David González, o mejor dicho, de su puño y letra que apuntaló, lo que un año y pico después de su concepción estábamos viendo; con Pepo Paz artífice necesario para producirse el hecho, la magia; José Ángel Barrueco, notario del acontecimiento, la cronología en su prólogo lo certifica. ¿Hacía dónde camina la poesía? No lo sé; -La Herencia, poema (aunque hubo otros tantos, de todas ellas y a cuál mejor, para el simil me quedo con este) de Cristina Morano y que tuvimos ocasión de disfrutar, resume la duda en ese camino- pero sí sé que se volvió a repetir en mí, la misma sensación, en el mismo lugar, más o menos, un año atrás, con Vic Muñoz y sus 23 Pandoras. Amigos que te vas cruzando en este mundo, que calman tu sed; gente como tú y como yo. Poetas con la necesidad de expresar. Poetas que se preguntan. Poetas que te responden. Poetas que cuentan y no por ello mejores, sino sinceros, honestos; no hace falta lucir otro presuntuoso vestido para hallarse y saber que existes. Como existe porque no es ficción “el debut del chico tatuado” la última publicación de David que me trajo desde Gijón y que pronto devoraré, o cómo existen los abrazos que me regala -el mismo David- en forma de libro “poesía popular de las mujeres pastun de Afganistán” y “Franny y Zooey” de J.D.Salinger. Me voy feliz a la cama, , rememorando la noche vivida, pensando en la noche siguiente.
Para encauzar una noche más de pura vida estuvimos David González, Raúl Nuñez en forma de poema creado por José Ángel Barrueco y leído por David, Kutxi Romero, Sor Kampana, Ana Pérez Cañamares, Bacovicious, Ana Patricia Moya, María Gómez, El Kebrantaversos, Antonio Díez, Ángel Rodríguez, Abel Aparicio, Javier Belinchón, Adriana Bañares, Antonio Torrejón, Eva Márquez, Ángel González González y Javi Pascual. La noche en El Casino Rock Bar de Esquivias (Toledo) trajo consigo efectos adversos a la propuesta inicial; pues concluido el evento, el abarrotado local reventó en aplausos y felicitaciones; y esto tiene una enorme validez, cuando la mayoría del público allí presentes, intuyo yo, eran ajenos a este mundillo poético, extraños ante los que allí nos dimos cita y delante del micro, uno tras otro, fuimos repartiendo estopa, flores y campanas; es sábado, 24 de abril y hoy sé quién amasó sueños, teniendo tenues visiones, y sé quien engendra momentos felices porque acumuló luceros en su garganta. Decía, el cabrón (aquí debía de acompañar un emoticono con forma de sonrisa), días atrás en Radio Illescas que esta misma noche se iba a destruir la poesía, no obstante, bautizó el quinto poesía en los bares como: DESTROYER. Aunque el efecto “destroyer” tampoco es que te haya contrariado hermano Kebran. La belleza tiene una particularidad, y es que esta, arrasa lo que pilla por delante si te propones acabar con ella. Se envalentona y se muestra desafiante si se siente acorralada. ¿Y la belleza, es Poesía? otra vez me pregunto. Lo es –me respondo-. Lo es, si soluciona las necesidades del corazón.
Ahora, después de; ese camino o senda del principio, se me antoja una encrucijada de calles estrechas, con la perpetúa realidad de los barrios humildes, de curritos y amas de casa; de desgracias y esperanzas; de la bocanada de aire que traerá, un día, la poesía a modo de fortuna hasta las puertas de metal, ya oxidado, de nuestras casas. Ha sido necesario caminar, para mí, hacia delante, como única manera de salir del laberinto; como única fórmula de llegar a la calle más ancha que son: Mis compañeros –también de viaje-, mis amigos.
*un nota –sin connotación despectiva en la expresión- en argot de barrio, es un cualquiera.
*sentimiento -en cuanto a la creación poética se refiere- de Ana Pérez Cañamares, que comparto, porque me gusta un wbo.
imagen by Mónica Ferrero
LA HERENCIA
A Tomasa Meco, in memoriam
Mi madre me enseñó a bordar:
el dedal en el dedo corazón,
usar el hilo en hebras cortas,
me enseñó a hacer vainica doble
y a ordenar la vajilla de porcelana:
primero los platos y las copas.
Mi abuela me enseñó a planchar:
el pañuelo de niño se plegaba
en un triangulo, como el de soltera,
sólo el de caballero se plegaba
en forma de rectángulo.
-Entonces eres hija de una buena familia.
-No, soy la hija de las criadas.
de Cristina Morano, en "LA MANERA DE RECOGERSE EL PELO. GENERACIÓN BLOGUER"(Bartleby, 2010)