POETA-POEMA-POESÍALos hay que errabundos,
meditabundos,
trotamundos,
grandes vagos de este mundo.
Cuya única labor es levantar la pluma,
y hasta eso a veces les cuesta trabajo.
Han convertido en oficio
el arte de hacer liberaciones.
Desde el principio de los tiempos
se colgaron las medallas del vino
y se autoproclamaron legítima voz
del
delirium tremens.
Tienen la desvergüenza de hacer
del traspiés y vómito en callejones oscuros
bandera, ideología y fotograma estético.
Los hay a los que cualquier cruce de calles
exquisitamente bañado de sol, les hace explotar
el pecho en margaritas.
Y no escatiman la palabra lirio,
y lo riegan todo de astros fulgurantes
y hacen contubernio con juventud y rosa.
Éstos beben de la melancolía del mundo
y devoran belleza de páramo y catedral.
Para no extenderme destacaré
de entre los que me dejo en sugerencia
a los del poema piedra, a los del poema catapulta,
a los del poema padre, madre o hermano muerto.
A los del poema exilio, a los que lloran la distancia
entre un hombre y el otro.
A veces no saben, cómo no se dieron cuenta,
cómo no os disteis cuenta, compañeros,
que poeta que huye, todavía sirve
para otra novela.
Si algo tienen en comunión
es cierta cantidad de homicidio arbóreo,
de manchados papeles de sangre o tinta.
Que llevan años dibujando palabras sobre
algún camastro, púlpito o taberna.
El poema es un zumito de malas costumbres,
una miscelánea de amores no correspondidos
y sexualidades plenas o extraviadas en el tiempo.
El poema es el alarido de un corazón eunuco
que no es capaz de atravesar el mundo
sin darse de hostias con cada molécula
de delicioso hidrogeno. Que no sabe no detenerse
a tallar un alejandrino blanco en cada una de ellas.
Pero, aunque sean lo mismo,
hay poemas que invitan a volver a nacerse cada día,
y poemas que te ponen la soga en la mano,
y te explican cómo hacer un bonito nudo de horca.
Todavía más:
una línea mal grafiteada en el transporte público
lo mismo te empuja a enamorarte de tu vecina de asiento
que te invita a empujarla a la vía…
Pero, sed sinceros con vosotros mismos,
os importa una mierda lo qué quiso decir Pablito
“el viento de la noche gira en el cielo y canta”Lo único que buscáis aquí, y en todos los lugares
(y lo buscáis con avidez rapaz de fábula)
es que aquella sensación que perdimos quién sabe dónde
quién sabe cómo, quién sabe cuándo
pero cuyo vago, vago, vago vestigio
nos recuerda vagamente
a la música que retruenan las palabras.
Pasa que aún quiero hablar la última cosa,
y juro que una sola estrofa esta vez
me baste.
Hay magia.
¡Hay magia¡
Hay magia en este mundo aunque lo gobierne la física.
Hay un recoveco en cada piedra, elefante, mástil de velero
donde vendimiar una a una las uvas con que los dioses
premian a sus ángeles. Robárselas a ellos y hacer
vino, escanciarlo en el cuenco de la mano y
darle sorbos poco a poco, está en ti, está en tus ojos
en tus cinco maneras de mirar.
En el nombre del poeta,
del poema y
del espíritu de la poesía...
de Natalia Castro, en “SE BUSCAN POETAS”, leído el 14/12/10, en la jam session de poesía, de todos los martes, en Los Diablos Azules; coordina Carlos Salem.