No ha de confundirse, ni dar lugar a equívoco, si ustedes se encuentran en uno de esos paseos contemplativos por las calles que ofrece nuestro pueblo y a los que su patrimonio insólito de arquitectura popular invita; si se topan en una de sus típicas casas una madera grabada, con paciencia y fuego hábil, donde se nos anuncia: “El trastero del padre Demetrio”, estarán entonces, o, quizá se pregunten antes, y puede que se respondan, que están ante un lugar destinado a guardar trastos u objetos inútiles o de poco uso. No caer en error. Si bien, de un solo vistazo, o por el grito de las piedras, el paseante caerá en la cuenta y se percatará del privilegio que tiene ante sus ojos.
Dicen que la generosidad es la llave para abrir el candado de la amistad; entonces, amigablemente el Padre Demetrio, tendrá a bien enseñarle lo que tras la puerta de madera que embellece la vivienda, testigo presencial del tiempo, y que guarda esta casa típica de más de doscientos años, cobijando en ella el tesoro excepcional de la memoria, y que él ha ido recopilando año tras año, con el cariño y el entusiasmo propio que acompaña a las personas generosas, para que una vez dentro, entre aparejos y aperos de labranza, objetos propios que facilitaban la áspera cotidianidad de otros tiempos, instrumentales y útiles todos, retrotraerán al visitante a una historia pasada, a una vida vivida, donde el recuerdo y la nostalgia puede ser la luz que nos saque de la negrura materialista dentro de la cual, muchos de nosotros, estamos viviendo, respirando así la más oscura de las ignorancias. Para el pueblo de Pozos es una satisfacción muy grande contar con este museo etnológico privado en el que la capacidad de un hombre ha querido honrar de esta manera, mostrando al visitante, la dignidad de sus antepasados. La memoria de su pueblo.
Fotografía ©2010 Mª Teresa García Montes :: www.tharasia.es
Texto ©2010 Gsús Bonilla





