
_______________en un mundo de mierda, sólo los cerdos se sienten agusto,
_______________y millones de moscas cojoneras.
______________________Escandar Algeet
Bueno, escribo esta vez un poco mosqueado; mosqueado quiere decir cuando rondan una o varias moscas detrás de las orejas, las cuales no tienen porque ser cojoneras, aunque a veces no se distinga a las unas de las otras; supongo que dará un poco igual el ánimo que me acompañe, el caso es, que quiero hacerlo sobre esa duda que tantea a uno cuando toma el camino de la poesía, o la utiliza como modo de expresión, independientemente del trato que se le quiera dar, o como es mi caso, simplemente escribir, con mejor o peor fortuna, sobre lo que va percibiendo uno a través de su cotidianeidad. Estas son las moscas.
Entiendo que para otros ser “poeta” será otra cosa.
Resulta difícil poder expresarte, y que te entiendan. No se perdona al inculto, al analfabeto, siempre habrá quien te recuerde de dónde vienes, y que su estatus esta dos o tres pinzas más cerca del sol; parece ser que su ropa se seca antes, y que la tuya permanecerá húmeda, hasta que al viento le de por aparecer; es decir, cuanto mayor sea el grado de cultura y estudios de quienes se dedican a esto, parece ser que se tiene la potestad indiscutible pare decir y sopesar cual es el nivel de cada uno, y posiblemente tengan razón, aunque yo cada vez más tenga la certeza de que están equivocados, y más, sabiendo que todos desconocen el sitio donde nace la visión particular de cada cual y lo que hace que me empuje a escribir “poemas”, la mayor parte de las veces al filo del precipicio.
Me jode, me molesta, y a ratos me toca los cojones, cuando los únicos argumentos que te arrojan para que desistas de tu empeño se basan meramente en la particularidad de la técnica empleada, cuando no, el cuchillo te lo clavan en mismo centro de tu supuesta debilidad, que generalmente piensan que está, y me pongo como ejemplo, en el desconocimiento de tal o cual autor y su correspondiente obra.
Vale ¿Y?
Para ser poeta, escribir poesía, o en mi caso, intentarlo y hacerlo de una manera, directa, sencilla, con la única floritura que proporciona el golpe en el pecho, me sobra lo que está escrito y lo que está por escribir. Puede que suene a pretencioso y quizá lo sea. Sé lo que leo y a quién leo, entiendo lo que entiendo y comprendo lo comprendo, y casi siempre me quedo con lo que duele, para de algún modo mitigar ese dolor a la hora de la propuesta, mi propuesta.
Resulta complejo cuando vienes del lado de la calle que muchos intentan evitar, ese que se desconoce cuando se tuvo mejor suerte o posiblemente mejores consejos. Yo, que me formé en el lado de la acera desconchada, donde el sol apenas llega, y en invierno la helada es perpetua; donde mi escuela era un continuo recreo y no había un sitio claro para el futuro, porque tampoco era imprescindible, porque lo sabias todo y se dominaba el porvenir; no hacía falta más, porque tocaba vivir, con todas sus consecuencias; ser una persona de provecho solamente estaba en la mente de mis progenitores; luego, a vuela pluma, si tengo que ir haciendo recuento de todos estos años hasta el día de hoy, digo que no me fue mal del todo, al menos tengo tres comidas diarias, alguien que me quiere y dos o tres momentos de ocio a la semana. Pero el día a día sigue siendo igual de puto que antes, aunque un poco más sofisticado; a día de hoy a mí sólo me llegan retazos, y el cuidado que tengo es el de llevar, y nunca perdí esta costumbre, un lapicero en el bolsillo, muchas veces para pintar un monigote, y ahora, para ir llamando a las cosas por su nombre porque no entiendo de eufemismos.
Cuando haces acto de presencia y te topas de narices en el presente tienes que ser extremadamente poderoso, para que todo lo que atraviese tus oídos pase al limbo donde archivas la palabra de los necios, y sólo recojas lo que se quedó en el filtro. La porquería, porque en ella siempre está la sustancia, aunque ésta no sea digerible en la mayor parte de los casos.
Las moscas y la mierda. Los otros y yo.
Un paralelismo, puede ser el caso, pero yo sé cual es mi papel.
…resumiendo:
Gsús BonillaEn el Espacio de Acción y Poesía
Ven y Vino
ORGANIZA: Colectivo YEA
Galería EL MONO DE LA TINTA
C/ Cava Alta nº15, La Latina 28005 Madrid
(Latina, Tirso de Molina, Sol)
buses (35, 23, 17, 18, 26, 32, 60, 65)
Este Viernes 27, a eso de las 20:30 o nueve menos cuarto, como se acerca el fin de mes, la propuesta es simple, nos vemos en la Galería EL MONO DE LA TINTA con lo que cada uno buenamente pueda llevar para beber, os leo algunos poemas de mí cosecha (de 10 a 15minutejos...o algo más), al acabar, o antes, o durantes, según se tercie, compartimos la priva en formato botellón -sin presiones del alcalde, ni vecinos cabreados-, y cuando acabe con la lectura nos miramos a los ojos nos echamos unas palabras a la cara, o arreglamos el mundo, o hablamos de que si la güela fuma o tal y cuál...
Bsosespero.